Según el Ministerio de Sanidad, al menos 33 de ellos no tienen un fármaco sustitutivo –por ejemplo, un genérico–, por lo que el médico se ve obligado a recetar un producto con un principio activo distinto para combatir la misma dolencia o enfermedad. Sin embargo, el problema es más amplio porque, como explica el presidente del Colegio de Farmacéuticos de Huesca, Carlos Lacadena, en los tratamientos y las enfermedades existe "un componente psicológico importantísimo". "A muchos, el cambio de una pastilla a otra, aunque sea del mismo principio activo, les altera porque no se sienten seguros. Más aún cuando llevan tomando el mismo medicamento muchos años", explica.
Más información en la edición impresa de HERALDO DE ARAGÓN.

No hay comentarios:
Publicar un comentario